El filin en la imaginación

| 1 Marzo, 2014

Uno de los mejores discos de música cubana realizados en los últimos años, nos descubre a una intérprete extraordinaria y nos pone en contacto con una nueva manera de acercarse a temas muy conocidos en otras legendarias voces.

 

Escuchaba yo el programa Otros Acentos con Mavi Aldana —uno de esos espacios que aún nos quedan, donde hacer radio con calidad, respeto al oyente, abordando temáticas no trilladas, ya sea en aspectos políticos, sociales o culturales es el objetivo— y en el que no hay que ser famoso ni tener una transnacional del disco detrás para poder divulgar la creación. Fue ahí, en Radio 5 (RNE), donde oí por primera vez a Silvia Pérez Cruz, quien presentaba con el cerebro y director del álbum En la imaginación, el contrabajista Javier Colina, esta joya musical.

Ante todo, los créditos: Silvia Pérez Cruz, voz. Javier Colina, contrabajo y dirección. Albert Sanz, piano. Marc Miralta, percusión, y el invitado, Perico Sambeat, saxo.

No tengo ningún prejuicio que me haga rechazar las fusiones, absurdo sería, las ha habido siempre y han dado paso a nuevos géneros y maneras de hacer y comunicar belleza, sentimientos, sensaciones, ideas y experiencias. Eso en definitiva es el arte, donde el abolengo, la tradición y los legados nutren y depuran la obra.

Así que me gusta escuchar al Cigala, a Martirio y a Buika cuando mezclan elementos expresivos del flamenco, la copla o la canción española al interpretar boleros, sones y habaneras cubanas o rancheras mexicanas y tangos argentinos. Es un recurso muy válido para no prescindir de sus respectivas personalidades artísticas, orígenes y estilos al ampliar sus horizontes. Más, con la cercanía tan grande que existe en el plano cultural entre España y Cuba.

Pero esta experiencia resultó diferente, por muchas cosas. La primera, porque ni Colina —quien ya había trabajado con el pianista Bebo Valdés—, ni Silvia Pérez Cruz, ni el resto de los músicos, han querido fusionar nada. Se han dejado llevar y llevado cada tema partiendo de las versiones originales, con respeto, rigor y asumiendo su función interpretativa, donde sobresale el buen gusto, tanto en la selección como en la ejecución de cada tema.

Es decir, más que traer las canciones a su estilo, se han acercado con humildad y dispuestos a entrar en otro mundo sonoro y rítmico sin intentar cambiarlo ni edulcorarlo con concesiones al mercado, sino sumándose como creadores al bolero y a ese movimiento que se resiste a desaparecer, el filin (cubanismo proveniente de la palabra inglesa, filing), seguramente porque el jazz y el blues, géneros que impregnaron y definieron el trabajo de los filineros cubanos desde finales de la década del 40, son las antítesis de lo que se escucha hoy en pop, reggaeton, bachata y timba.

Sin divismos y con derroche de sencillez, impregnados del legado de los intérpretes primarios, estos artistas catalanes ha recreado cada canción haciéndola nueva y única. No importa que En la imaginación, de Martha Valdés, haya sido cantada por monstruos como Elena Burke, Doris de la Torre, Vicentico Valdés, Miriam Ramos, Pacho Alonso o Pablo Milanés. Ni que Debí llorar, de la misma autora, fuera caballo de batalla de Fredy y de Bobby Jiménez, que también lo hayan bordado Malena y Argelia Fragoso o que Omara Portuondo hiciera una desgarrada creación, postrera en su carrera, junto a Chucho Valdés. Tampoco que Ella y yo, de Oscar Hernández, fuera un éxito de la dama de la canción cubana, Esther Borja, como tampoco que la canción de cuna Belén, de Eliseo Grenet, resultara una maravilla dicha por Bola de Nieve. Ni siquiera que el bolero, Si te contara, de Félix Reyna, estuviera magistralmente interpretado ya por Gina León, Omara, Elena y por tantos buenos cantantes cubanos. Esto es diferente.

El álbum En la imaginación, es uno de los mejores trabajos de música cubana que he escuchado en años. Y lo es precisamente, por la humildad con que se ha acometido la labor. Por la sinceridad sin aspavientos ni desmesuras de la vocalista —voz cristalina y timbre cálido donde los haya— y los matices que le han implementado desde el jazz a este racimo de tesoros musicales cubanos. Adictivo por la paz que contagia y la belleza del concepto y la ejecución. Puedo decir que desde aquella noche que los escuché en la radio española, los hice parte de mi vida. Casi un disco de cabecera que recomiendo disfrutar.

A continuación, aprovechando las posibilidades interactivas de la Web, aquí va una probadita de la presentación que hicieron en el Palau de la Música Catalana, en Barcelona, el pasado 28 de abril de 2011.

En la imaginación, de Martha Valdés.

Ella y yo, de Oscar Hernández

Belén, de Eliseo Grenet

El filin en la imaginación
5 votos • media 5.0099% punt.

Etiquetas: , , , ,

Categoría: Artes, Música